En la foto se lo ve a Josef Ackerman, director del Deutche Bank, cuando en una conferencia lo cruzaron los pibes de Anonymus, con sus características máscaras de Guy Fawkes, y lo acusaron de inmoral. El banquero afirmó que era más valiente que todos ellos y se mostró sereno; la serenidad que brinda sentirse protegido.
Hoy la crónica informa sobre una carta bomba enviada a Ackerman; un dispositivo de escasa potencia y de manufactura amateur. Me extraña la información porque si yo fuera Ackerman no la hubiera difundido. Y me deja pensando sobre los banqueros y el castigo. Después de la crisis financiera más pavorosa de los últimos 80 años, provocada por la avaricia y la corrupción de centenares de banqueros y financistas, ninguno de los responsables ha terminado en la cárcel, salvo las excepciones más grotescas como Bernard Madoff. En la crisis financiera de los 80 (Savings and Loans), mucho menor que la actual, hubo más de mil condenas en EE UU. Es que los banqueros aprendieron de aquella experiencia, o es que los políticos actuales son más cobardes ?
