El presidente Morales está coqueteando con la idea de llevar su reclamo por un salida al mar a la Corte Internacional de Justicia de la Haya. Los juristas sabrán, pero no le veo sentido.
Bolivia perdió la mitad de su territorio en cien años, lo que indica que su oligarquía pecó de inepta y poco ambiciosa; un conjunto de individuos aposentados en la zona antiplánica y que se conformaron con la riqueza del estaño. Las oligarquías brasileñas, argentinas, paraguayas y chilenas se aprovecharon de tanta desidia y cada una se llevó su tajada. El tarascón más famoso fue el de los chilenos, que todavía duele. No podía ser de otra forma, le arrebataron la salida al mar. Lo hicieron muy fácilmente en una guerra rápida contra enemigos débiles (Bolivia y Perú, que también perdió lo suyo)
Los chilenos dicen que no hay nada que discutir; tenemos un tratado, afirman. Y es verdad, el Tratado de 1904 deja claramente establecidas las nuevas fronteras. También es verdad que fue firmado después de la derrota por una Bolivia sin rumbo. La pregunta clave es: la guerra da derechos?
A lo largo de las décadas se perfilaron diferentes propuestas de solucionar la cuestión. El intento más serio fue el de Pinochet (Acuerdo de Charaña), que le ofreció a Banzer una zona costera desde el fin del casco urbano de Arica hasta la frontera con Perú (unos 8 km de costas), a cambio del trueque por territorio boliviano igual a la superficie cedida. Los chilenos le daban un pedacito a los bolivianos que le habían sacado a los peruanos. Por un tratado previo firmado entre Lima y Santiago, los peruanos deben ser consultados para algún tipo de acuerdo de este tipo. Después de analizar el caso, los militares peruanos dijeron que más bien no, que más bien se conforme una zona de soberanía compartida entre los tres países. Una buena propuesta para que todo quede en la nada sin tener que negarse de plano. La idea de soberanía compartida era un disparate. Después, en los noventa, se coqueteó con la idea de algún tipo de comodato por 99 años (sin soberanía) a cambio de que los bolivianos sacaran el gas vía el pacifico. Muchos empresarios extranjeros ya se habían puesto la servilleta, pero tampoco pasó nada. Ahora viene Evo con esta “salida” diplomática. No va a pasar nada, pero los políticos bolivianos saben que con esto siempre hay que hacer algo…sirve para mantener el frente interno unido.
Me quedé pensando con lo de Pinochet. Y tiene lógica. La cuestión desata tantas pasiones que sólo dos dictaduras podrían alcanzar algún acuerdo significativo. Sólo una dictadura como la de Pinochet puede decir,”vamos a darle este pedacito a los bolivianos”. No veo a la clase política chilena actual, de derechas o de izquierdas, haciendo algo parecido……no se bancarían la presión.