Pocos días antes de las elecciones del domingo 4 Putin fue abucheado cuando saludó al triunfador ruso en una pelea realizada en el Complejo Olímpico de Moscú. Es evidente que la figura del Jefe está desgastada y que la posibilidad de que gobierne doce años más despierta fuerte resistencia. Las manifestaciones de los últimos días tuvieron cierta relevancia pero carecen de la potencia que la prensa occidental pretende vislumbrar. Por ahora, no hay alternativa al despotismo putinesco, pero sí existe la posibilidad de consolidar grupos civiles alternativos que construyan poder más allá de los sitios de internet y twitter donde son dinámicos y provocan ruido. No será fácil porque organizarse y dar la cara es una tarea peligrosa en Rusia.
El sistema político ruso está montado en estrecho maridaje entre políticos y empresarios; demasiado estrecho y groseramente evidente, sin las sutilezas que ese maridaje tiene en las sociedades occidentales. Ahora se dice que Mikhail Prokhorov, un empresario dueño de los Nets de Nueva Jersey y con miles de millones en sus bolsillos, enfrentará a Putin en marzo. Su candidatura revuelve y sacude el maridaje. Será bueno para el sistema, supondrá cierto revulsivo en la elite dominante; los obligará a abrir un poco el juego y a hacer concesiones. Por ahí se pueden filtrar las demandas populares…….quizás.